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viernes, 1 de noviembre de 2013

#4 CAMINANDO CON DIOS - TERCER DÍA





♫♫ Ay, corazón herido no llores más

                Ay, corazón herido vuelve a empezar ♫♫
                         ( ‘CORAZÓN HERIDO '- GILDA )



Está bien, me dirás, ¿y esta culpa, este dolor, esta angustia?

Nadie  puede discutir lo que sentís, pero si aceptaste a Jesús en tu Corazón, ya no pertenecés a esta realidad, aunque vivas inmersa en ella.

Como ejemplo te puedo decir esto; imaginate una embajada de otro país en el nuestro, si querés pasar por la vereda, podés .Los coches, taxis y colectivos pasan por sus inmediaciones, pero dentro de sus límites no se rige por las mismas leyes que nosotros, pues es territorio extranjero, con autonomía.

Si llueve sobre tu cabeza, allí va a llover, si se te corta la luz, tal vez allí también; pero una cosa es segura, el que habite dentro de su perímetro tiene los derechos del país al que representa la embajada.

Así es también con vos, estás en este medio, igual que tu vecino, pero los principios que rigen sobre tu vida son los del Reino. Conozcamos esos principios.



  Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. (…) »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.  Mateo 6:12 y 15 (NVI)




El principio del perdón esta en perdonar, esa es la regla, si querés librarte de toda carga de culpa, perdoná. Liberate de todo rencor. No hay herida o traición que valga la pena, si por sostener esto perdemos nuestra Amistad con Jesús.



Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. Así espero alcanzar la resurrección de entre los muertos. Filipenses 3:10



...cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos...Efesios 1:20 al 22



Hablábamos ayer de nacer de nuevo, nacer en el Espíritu, en el mismo Poder que resucitó de los muertos a Jesús que lo coronó sobre todas las cosas, sobre toda autoridad. Si das lo pasado por perdido, si morimos a nuestro rencor, resucitaremos renovados en la Paz de Dios, y con un potencial, una autoridad sobrenatural.

Y si resucitamos, también nuestro herido corazón será nuevo y sano.



Señor, en tu muerte en la cruz quiero que mueran mis rencores.    Hay muchos que me han herido, aún desde mi niñez, pero en un acto de sacrificio voluntario, llevo este dolor a tu altar y perdono a aquellos que me lastimaron y traicionaron, y todo para obedecerte y disfrutar de tu perdón y tu amor, y me declaro  participe de tu resurrección, en una vida plena a tu lado, CAMINANDO DE TU MANO.



¡DECLARO QUE TU AMOR ME LLENA!



¡TU AMOR NO DEJA LUGAR AL RENCOR!

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