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jueves, 31 de octubre de 2013

# 4 ABC A QUIEN ORAR


 “...Padre nuestro que estás en los cielos, ...Mateo 6:9 (LBLA)

 


La oración, concluimos, no es un monólogo, sino un diálogo.


Bajo esta premisa, entendimos que si hablamos, alguien nos escucha, y nos responde.

Ahora lo interesante es que Jesús les enseñó a orar a sus discípulos, mostrándoles un modelo de oración, y encabezó esta con un sujeto; "Padre nuestro…”. Es por esto que no hace falta más aclaración para saber a quién dirigirnos al orar. No oraremos con nosotros mismos, ni actuaremos la oración para algún público, oraremos a nuestro Papá en los cielos.



He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Isaías 59:1-2 (RVR1960)


 


El SEÑOR ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si hay alguno que entienda, alguno que busque a Dios.    
 Todos se han desviado, a una se han corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
Salmos 14: 2 y 3 (LBLA)

 


Aquí se presenta un problema, sabemos a quién orar, nuestro Padre quiere oírnos y respondernos, pero se levantó un muro de iniquidad y pecado que divide y limita nuestra comunicación con El.



Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:23 (LBLA)


 


Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos,…


1 Timoteo 2:5-6a (RVR1960)

 


¡Y aquí la solución! Quiero decirle algo a Nuestro Padre, Él quiere escucharme y responderme, con Jesús  mediando entre nosotros.



Todo esto es la obra de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el encargo de anunciar la reconciliación.  


 Es decir que, en Cristo, Dios estaba reconciliando consigo mismo al mundo, sin tomar en cuenta los pecados de los hombres; y a nosotros nos encargó que diéramos a conocer este mensaje. 2 Corintios 5:19 (DHH)

Era tal el anhelo de nuestro Papá de escucharnos que nos reconcilió por medio de Jesús.


Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.

Juan 3:16 (TLA)


¡Ya sabemos a quién dirigir nuestra oración! ¡Ya sabemos por medio de quien llegamos a Él!


Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6 (RVR1960)

 


Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar. Jeremías 29:11 (TLA)



Ahora sabemos cómo nos ama Nuestro Padre y como llegar a Él, vayamos con fe , sabiendo que nos ama, nos anhela y nos espera, Dios hizo todo para recuperarnos y salvarnos, solo dialoguemos con El.


                         ¡Oremos para aprender a orar!


Textos de meditación:


Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos.

Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.

Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.

Hebreos 4:14-16







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