Desde entonces comenzó Jesús a predicar: « Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.»
Mateo 4:17 (NVI)
Aquí se ven claramente dos puntos centrales, primero, una acción y luego, un motivo para accionar.
A mí me pasó que cuando me hablaban de
arrepentimiento, lo relacionaba más con la culpa y el quebranto. Pero lo
curioso es que no tiene que ver exactamente con esto. La palabra griega de
dónde se tradujo es METANOIA, y
significa un paso a un pensamiento posterior, un cambio de mente. Esta palabra
griega viene de tres palabras:
a. META, después
b. NOEO, percibir
c. NOUS, mente
Osea que podemos comparar el arrepentimiento
más con un formateo de la PC que con un quebranto culposo. Podemos decir,
también, que si en el auto tenemos un reproductor de CD, aunque parezca lo
mismo, no podríamos reproducir uno en formato mp3. El disco es redondo,
liviano, platinado, pero el contenido no es compatible con el equipo.
Pensemos una solución a este problema. Una
podría ser conseguir el contenido del CD en el formato que corresponde al
equipo. Pero la más adecuada sería actualizarse a las nuevas modalidades de
reproducción y comprarse un equipo que admita los nuevos formatos.
Ahora el motivo de nuestra “formateo” de
mente, tiene que ver con lo que
hablamos, se viene una nueva modalidad de vida, nuevos y mejores parámetros para
transitar la eternidad. Jesús lo llama el Reino. Nuevo gobierno, nuevas leyes y
preceptos. Si no cambias tus
pensamientos a este nuevo paradigma, no
vas a entender ni percibir al Reino. Podes vivir en apariencia en el Reino,
pero sin el nuevo formato mental, no se te revelará.
OREMOS:
“Señor hoy me dirijo a vos para que pueda
cambiar mi manera de pensar y pueda ver las cosas a mi alrededor con visión de Reino.
Que frente a circunstancias parecidas, que en otro tiempo me vencieron, hoy las
pueda resolver con mente de Reino. Cambiame Espíritu Santo, y revelame a Cristo
como el que está a la diestra de Dios reinando. En el nombre poderoso de Jesús.
Amén”
Textos a meditar:
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2 (NVI)
Ahora que nos disponemos a cambiar nuestra mente, debemos entender como funciona, según el diseño divino, nuestra interioridad. Sabemos que debemos cambiar nuestra mente, pero ¿es solo mente lo que nos compone?, evidentemente no.
Los que no tienen el Espíritu de Dios no aceptan las enseñanzas espirituales, pues las consideran una tontería. Y tampoco pueden entenderlas, porque no tienen el Espíritu de Dios. En cambio, los que tienen el Espíritu de Dios todo lo examinan y todo lo entienden. Pero los que no tienen el Espíritu, no pueden examinar ni entender a quienes lo tienen. Como dice la Biblia: « ¿Quién sabe lo que piensa el Señor? ¿Quién puede darle consejos?» Pero nosotros tenemos el Espíritu de Dios, y por eso pensamos como Cristo. 1 Corintios 2:14-17 (TLA)
O sea, según lo que leímos, para
pensar como Cristo, tenemos que tener el Espíritu de Dios.
Luc 24:49 He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.
Aquí les
hablaba Jesús a sus amigos íntimos, previo a ascender a los cielos, y les daba
una promesa, les hablaba de un poder, que la palabra traducida del griego es dunamis
(fuerza
o poder milagroso; capacidad en abundancia para algo; poder violento y
explosivo) el cual nos investiría, que en el original es enduo (sumergirme en una prenda de vestir).
Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo (nuestro
cuerpo), se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de
manos, eterna, en los cielos.
Y por esto también
gemimos, deseando ser revestidos de aquella (Ependuomai) nuestra habitación celestial; pues así seremos
hallados vestidos, y no desnudos.
Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con
angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos (Ependuomai), para que lo mortal sea absorbido por la vida. Más
el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del
Espíritu. 2Co 5:1 ,5
Aquí nuestro
amigo, El apóstol Pablo, inspirado por Dios, nos habla de nuestro cuerpo, de
una realidad con fecha de vencimiento, del envejecimiento orgánico de nuestro
empaque, pero de un nuevo anhelo de ser revestidos de vida, y Dios que “nos preparó para ese cambio” (TLA) nos
dio “las arras del
Espíritu”;¿nos dio
que?, pará que ahora te explico. Las arras se tradujo de una palabra derivada
del hebreo, arrhabôn, y quiere significar una prenda, o parte del dinero
de la compra o propiedad dada de antemano como seguridad para el resto en un
acuerdo de máxima seriedad y compromiso.
¡LA SEGURIDAD DE NUESTRA SALVACIÓN ES LA PROMESA
CUMPLIDA DEL PODEROSO ESPÍRITU DE DIOS
OPERANDO MILAGROSAMENTE EN NUESTRAS
VIDAS, TRANSFORMANDO NUESTRA FORMA DE PENSAR Y DÁNDONOS LA MENTE DE
CRISTO (1Co 2:16) !
Texto de meditación:
Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
Rom 12:1 y 2 (RVA 1960)

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