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miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Hablamos de lo mismo? #1

Escuche muchas veces la palabra avivamiento en distintas  oportunidades en el mundo evangélico, tanto  que hacia pensar que los que lo nombraban repetitivamente y con tanta seguridad sabían de que hablaban.
   La palabra avivamiento hace referencia al proceso químico de la combustión (quien no apantalló alguna vez un fueguito que se apagaba para hacer un asadito)
    En esta reacción química participa un elemento consumible (un trozo de madera o papel ), un activador (fósforo encendido) y un medio inflamable (el oxigeno que respiramos )
 Por definición, además de participar estos tres elementos, hay una resultante que termina de dibujar a la combustión o avivamiento:
 los elementos participantes (madera, fósforo y oxigeno) se transforman totalmente en un elemento totalmente nuevo y distinto ( ceniza); Pero lo mas importante es que ese cambio es casi  instantáneo.
  Resumiendo:
Total cambio, en muy poco tiempo.
   Después hay otra forma de que los mismos elementos vayan mutando, y como ejemplo está el proceso de oxidación.
   Si dejamos un trozo de hierro, con el tiempo, cambiará totalmente, pero esto, claramente, no es combustión.
Llamemos a las cosas por su nombre, y así sabremos buscar un avivamiento, y no conformarnos con otra cosa.
no llamemos avivamiento a ir oxidándose, no nos conformemos con tan poco.

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Romanos 12:2 (NVI)



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