En una ocasión, Jesús estaba orando solo, y sus discípulos llegaron al lugar donde él estaba. Jesús les preguntó: — ¿Qué dice la gente acerca de mí? Lucas 9:16-19 (TLA)
A todos, en alguna medida, nos
interesa la opinión de los que están en nuestro medio, aunque también hay
patologías que exacerban esto y hacen que uno se preocupe tanto por su imagen
que esta se distorsiona, y tanto que hasta lo llevan a la muerte, y como por ejemplo
nos bastaría mencionar a la anorexia o a la bulimia.
Otros se obsesionan tanto en mantener
su estatus social que se endeudan para cambiar el auto a uno más lujoso,
llevándolo a la ruina financiera.
Pero este no era el caso de Jesús, El estaba “orando
solo“, y se acercaron en ese momento de recogimiento en una intima relación con
El Padre, y en un genuino interés pregunta,"— ¿Qué dice la gente acerca de mí?", pues era importante para ellos, era definitorio para adquirir la bendición
de la salvación y el perdón de pecados, y ser llamados hijos de Dios.
La respuesta fue demasiado variada, y
en ella fueron nombrados hombres piadosos, gente que en el pasado que habían
afectado con poder de Dios a Israel. Pero a Jesús no le cerró la respuesta,
podría decirse que no era la respuesta a su reciente oración solitaria, era una
respuesta imprecisa y vana.
.
Entonces Jesús les preguntó: —Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Quién soy yo? Mateo 16:15 (TLA)
Ahora a su entorno, a sus amigos, a
su riñón. Era importante para ellos saber claramente quién era Jesús, y por que
estaba viviendo como vivía, cuál era el propósito que lo movilizaba. Era
importante para Jesús tener claro quienes lo seguían y porque.
Pedro contestó: —Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios que vive y da vida. Mateo 16: 16 (TLA)
¿Será esta la respuesta tan esperada por nuestro Salvador? Al parecer si.
Jesús le dijo: — ¡Bendito seas, Pedro hijo de Jonás! Porque no sabes esto por tu propia cuenta, sino que te lo enseñó mi Padre que está en el cielo. Por eso te llamaré Pedro, que quiere decir “piedra”. Sobre esta piedra construiré mi iglesia, y la muerte no podrá destruirla. A ti, Pedro, te daré autoridad en el reino de Dios. Todas las cosas que tú prohíbas aquí en la tierra, desde el cielo Dios las prohibirá. Y las cosas que tú permitas, también Dios las permitirá. Mateo 16: 17 - 19 (TLA)
Pero lo curioso de la efusiva actitud
de Jesús no era la respuesta de Pedro, sino lo que le fue revelado por el Padre
(versión R.V. 1960), y que esto no se puede aprender de otra forma.
Pero hagamos un paréntesis en una
palabra, la palabra Mesías.
Mesías,
término que proviene de la raíz verbal hebrea masjáj, que significa
“ungir”. Mesías, significa “Ungido”. El equivalente griego es χριστός (Kjristós), o Cristo.
Por lo tanto lo que le fue revelado por el padre, en respuesta a la oración
solitaria de Jesús, es que Jesús era el tan esperado Salvador, el Cristo.
Y esto
desató sobre la instauración del Reino que se acercaba, primero un cambio de
nombre, Simón pasó a llamarse Pedro, que quiere decir “piedra”, y sobre él se
construiría la iglesia de Cristo, que sería vencedora aún frente a la muerte, y como primicia de esta,
a Pedro le dio una poderosa autoridad, que unía y gobernaba el cielo y la
tierra. Autoridad de gobierno del Reino que pesa sobre cualquiera que acepte a
Jesús como el Cristo, desde ese momento y hasta hoy.
ORACIÓN:
Padre
santísimo, rey del universo, no dejes de revelarme, por tu Espíritu Santo, a la
persona de Jesús como mi Salvador, como mi Mesías, como mi Cristo. Acepto que debo vivir por
revelación y te pido que me enseñes personalmente lo que debo saber, de acuerdo
a tu Palabra y a tu propósito en la
instauración de tu Reino, en el nombre de Jesús. Amén
Textos de meditación:
Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. 1 Juan 2:27 (RVR1960)

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