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lunes, 4 de noviembre de 2013

Mirando el laburo, le ruego, contrate... (2da parte)

  Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Lucas 10:2 (RVR1960)


   Mi formación inicial es la de vendedor, y muchos podrán pensar que en mi tarea de compartir la Verdad del Evangelio me sería útil, pero les aseguro que no es así.
   En este último tiempo, más que nunca, evidencié que todo lo que tengo es “basura” comparado con el poder depositado por la gracia de Cristo y por su Espíritu Santo.
   Pero yo creía que yo podía hacer algo por entusiasmar a alguien en la congregación, creía que en mis aptitudes para la venta podían ser útiles en cuanto a esta furiosa inquietud de ni corazón, pues sigo viendo en la fe una Iglesia que afecta activamente a una sociedad fuera de rieles como la nuestra. Pero como lo venía diciendo, no es mi terreno este, sino del Dueño del campo.
Y ahí me obsesioné con dos palabras del texto anteriormente citado. Una es “enviar “. Y me di cuenta que en el original no se usa siempre la misma palabra.

         …envíe obreros a su mies. Lucas 10:2B (RVR1960) 

   En este verso es EKBALO, que literalmente significa echar, impulsar, arrojar fuera, expulsar.
   Casi da la idea de ser disparado, que es lo que pasó en el avivamiento de Azuza, en L.A. California, que luego de recibir la activación poderosa del Espíritu, gran parte de los que vivieron esta experiencia, y sin ninguna preparación, fueron desparramados a todo el mundo para compartir el poderoso  Evangelio.  
     Esto habla de un impulso poderoso.

 Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. Lucas 10:3 (RVR1960)

    En cambio aquí, la palabra que se traduce como enviar es APOSTELOS, que también se traduce como un envío, pero en comisión, con la autoridad delegada.
    Es un término de Reino, se entendía que era más que un contrato laboral, era un estado diplomático de embajador, con la misma autoridad que tiene Aquel que lo envió.
   En conclusión, podemos distinguir dos etapas de relación con el dueño del campo, primero un contrato de trabajo, donde nos impulsa, como obreros, como jornaleros a quien se les pagará por su trabajo, asumiendo un pacto laboral entre dos partes, donde una trabaja y la otra le paga lo que corresponde.
   La siguiente etapa es la de  ser un embajador de Cristo, un cordero en medio de lobos, como El lo fue, un emisario de Paz a las casas, un Sanador, como El lo fue. Una extensión del Reino, tanto que si él se acerca, acerca el Reino con su presencia solamente.

EL SEÑOR TE IMPULSA, TE CONTRATA COMO OBRERO, PERO TE QUIERE DELEGAR AUTORIDAD DE REINO PARA SER SUS MANOS Y SUS PIES EN LA TIERRA.
 ESE ES EL MÉTODO DEL REY PARA UNIR EL CIELO EN LA TIERRA, LLENARTE DE CIELO, Y SER SEMBRADO EN EL CAMPO.

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