Pero algunos de ellos
comentaban:
—Éste, que le abrió los
ojos al ciego, ¿no podría haber impedido que Lázaro muriera? Juan 11:37(NVI)
Si fluiste en el servicio a Dios, y sos usado en algo
por él, siempre la gente a tu alrededor seguirá exigiéndote más y más, no
importa si diste todo, ¡Un ciego que ve, va a ser poco! Verán milagros por tus
manos, por que vos creíste en Cristo. Pero no esperes llenar las expectativas de
la maza, eso no será así.
Es en ese momento donde tenés que hacer lo mismo que
hizo Jesús:…” alzando la vista, dijo: Padre…”
Es allí donde está tu recompensa, pero si la buscás en
otro lugar, tan solo aplausos obtendrás, aplausos que estallan
intempestivamente, pero que rápidamente se apagan, para dejar la soledad de las
críticas.
Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista,
dijo:
—Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas:— ¡Lázaro, sal fuera! El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario.—Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús.
Juan 11:37-41-42-43 y 44 (NVI)
Vida no es sinónimo de libertad. Hay un solo dador de vida, el que es la resurrección
y la vida. Pero la libertad la encomendó a los pares del atado.
Presentamos a Jesús, para impartir vida , resurrección y nuevo
nacimiento. Declaramos que está todo consumado en la cruz.
Pero allí comienza la cosa.
Acabo de tener un bebé, y el proceso para que nazca tuvo sus temas a
resolver, desde lo laboral, económico y financiero, y otros.
Pero cuando nació supimos que dependía de nosotros para ser un ser
independiente, autosuficiente. Tenemos años por delante para ayudarlo a
encontrar su propósito en esta vida.
Imaginate que la madre diga, “¿te parece poco?, te parí. Ahora arreglate,
viví por fe “.
No papito, Jesús hizo lo que no podemos, dio vida a un muerto, pero ahora
quiere que vivan los muertos en vida, que resuciten de su pasividad.
“Quítenles las vendas”, denle la libertad que yo le dí.
¿Quién había atado a Lázaro? Un ser humano, un congénere.
¿quién le dio vida a Lázaro? Dios mismo. El dador de vida.
Es lógico que quien le dio la vida inicialmente, lo resucite; y quien lo
ató lo desate.
Si te encontrás con gente rechazada, dolida por el abuso, lastimada; ¿que mejor
sanidad para ellas que alguien parecido al que lo lastimó obra su sanidad y
libertad?
Dios es sabio, el da vida, y quiere que vos participes en la liberación.
Luego viene lo mas duro. Porque te empezás a sentir dueño de la persona, porque
te crees con el derecho de adoptarlo como a un hijo. Y te pensás, en la
eternidad de tu limitado corazón, que estará siempre con vos, pero lo desataste
para dejar “que se valla”.
El único dueño es Cristo, vos desatás para que cumpla su propósito, nada
más. el que le dió vida eterna es su Papá.

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