Estaba en la cumbre. Pero, al estar expuesta a el frío, viento y sol, un día me quebré. Ya no podía sostenerme, no tenía con que. Y empecé a rodar.
Por momentos parecía volver a formar parte de la montaña. Pero otras rocas que caían me arrastraban.
Empezaron las lluvias y seguía rodando. En todo este movimiento rodante, sentía como me rompía. Era muy filosa en otros tiempos. Cortaba lo que tocaba. Pero estaba perdiendo mis aristas.
Caí en el agua. Mucho tiempo allí. ¿por qué a mi? Si en las alturas era dueño. Aquí abajo tan solo soy arrastrado por la corriente. Pasa el tiempo y no me encuentro filo alguno. El agua me moldeó al ritmo de las impetuosas corrientes.
Ya no sirvo. De roca en las alturas a guijarro. ¿por qué a mi?.
Un día soleado, se acerca un jovencito. Como siempre amontonada entre las piedras. Mete su mano al agua. Nos revuelve un rato. Toma algunas compañeras de desventura. Cuatro en total. Sabía que ni me elegiría. Parezco una gota aplanada. Sorprendentemente, se vuelve a agachar. Vuelve a revolver; y me toma. ¡salí del agua, el viento da nuevamente en mi cara!
Me mete en una alforja y en la oscuridad agradezco dejar de rodar.
Escuché burlas y maldiciones de una voz tosca y lejana. Hablaba maldiciones e insultos al Dios del muchachito. La vos era una voz gastada, de hombre maduro.
Respondió, con su voz aún aflautada, el muchacho, y dijo:
—¡Y tú vienes a pelear conmigo con espada, y flechas y lanza! Pues yo vengo en el nombre del Dios todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien te has atrevido a desafiar.
Hoy mismo Dios me ayudará a vencerte, y te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo alimentaré a los buitres y a las bestias salvajes con los cadáveres de los soldados filisteos. ¡Y todo el mundo sabrá lo grande que es el Dios de Israel!
1Sm 17:45-46 -TDA¡estoy en manos de un loco!
Se abre la bolsa, y la misma mano que me sacó del fondo del arroyo, me toma nuevamente con ligereza. Me pone en la onda y a girar. El viento parece hablarme en zumbidos. "Para esto te tomé de la soledad del orgullo ". No entendía pero seguía hablándome.
Terminan los giros y soy lanzada. Mi forma plana y redondeada hace que planee libremente y sin resistencia. Dócilmente voy a donde me apuntó el muchacho y sin perder fuerza ni velocidad.
Un impactó tremendo contra la frente del gigante. ¡Rompe el cráneo y no me rompo! Estruendo de victoria. Ahora me habla el silencio.
"cumpliste tú propósito, entrá en tu reposo ".

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