¡Por supuesto que no! Aun cuando todos los demás sean mentirosos, Dios es veraz. Como dicen las Escrituras acerca de él:
«Quedará demostrado que tienes razón en lo que dices,
y ganarás tu caso en los tribunales». Romanos 3:4 (NTV)
Partir de una premisa sólida hace que lo que decís sea sostenible o no.
En cuanto a la fe, en mi escaso conocimiento, veo que se han formado doctrinas escusatorias. Desde el insostenible "cesacionismo", que plantea que ya no hace falta milagros ni señales, que con la palabra alcanza, que eso fue en la iglesia primaria; recionalizando la incredulidad, pecado aborrecido por el Creador... ¡bue, no me hagan calentar!.
Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.Malaquías 3:6-12 (RVR1960)
No cambia, es Dios, y es lo que lo diferencia del género humano al que pertenecemos. ¡No cambia!
cualquier principio doctrinal tiene que tener como fundamento principalísimo esto: ¡no cambia!
Leía el otro día el caso de la viuda de Sarepta.
Estaba a punto de hacer la última comida, para abrazar a su hijo, y fundirse en la espera de la cercana posibilidad de la muerte por inanición.
Aparece el profeta Elías, direccionado por Dios, y le dice que haga lo que iba a hacer, pero que le de primero a él, como representante del Creador y su vocero, y que luego de esto no iba a faltar ni el harina, ni el aceite hasta que se acabara la sequía. Y así fue.
imaginate que abrís el último paquete de harina, y usás la poca aceite que queda y que por semanas te alimentás saciadamente con eso. ¡que me importa la inflación!, un paquete de kilo rinde para proveer al mostrador de una panadería por semanas; ¡qué milagro tremendo de multiplicación!.
Pero viene la trajedia, el hijo de la viuda fallese repentinamente.
La viuda se sintió burlada, ver la esperanza de disfrutar de su hijo, y verlo formar una familia, se desvanece. Y encima de esto, no morir con su hijo, sino enterrarlo ella a él. La vida del varón de Dios era bastante como recordatorio de su vida alejada de Dios como para acentuar esto con tal grave suceso. El reclamo era obvio.
Y tanto así que de este reclamo se hizo eco el profeta:
Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo?
Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.
Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió.
Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.1 Reyes 17:21-23
Que espanto haber pensado así de Dios. Cuando él había elegido esa casa como digna de su paz.
Pero aún más me sorprende la respuesta de esta madre, despues de haber vivido el poder de Dios en la multiplicación de los alimentos en tamaña escasés.
Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.1 Reyes 17:24
¡¿Recién ahora te avivás de que Elías habla de parte de Dios?!
Si. Era necesaria esta señal, el milagro de la resurrección.
Se ve que profetas sobraban; se ve que milagreros también. Pero tipos que reclamen a Dios y logren una resurrección, no había muchos.
Hoy hacen falta milagros, sanidades, resurrecciones. Dios se quiere mostrar a las personas como Él es; sin cambios, eternamente sobrenatural y compasivo.
Pero, ¿por qué no vemos esos milagros en nuestras vidas, y en las de los que nos rodean?
Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Marcos 16: 17 y 18 (RVR1960)
Acá alguien miente, y no es mi Dios.
Si por mi mano no hay milagros es porque no creo, y me arrepiento de ser obstáculo de tu amor revelado en las señales y de tu compasión mostrada a los que la necesitan en los milagros.
Perdón mi Dios por ponerme en la brecha para que tu Reino no se manifieste, escusando mi incredulidad en vanos razonamientos. No quiero entender, quiero creer.
Aun cuando todos los demás sean mentirosos, Dios es veraz.Romanos 3:4a (NTV)

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