Todo el lino y toda la cebada quedaron destrozados por el granizo, porque la cebada estaba en espiga y el lino en flor. Pero ni el trigo ni la espelta sufrieron daño, porque todavía no habían brotado del suelo.
Éxodo 9:31-32 Nueva Traducción Viviente (NTV)
La semilla no se ve, pero ya hace mucho que fue sembrada. Solo se ve la húmeda tierra, la evolución de la planta se presume, pero no se ve.
Miramos al campo del vecino en flor y nos angustia. ¿¡ Qué hicimos mal!?.
Viene la tormenta, y volvemos a ver el campo del vecino, destrozado.
Y vemos el pequeño brote de nuestro campo, guardado bajo tierra.
La tardanza que nos angustió, no fue otra cosa que cuidado y salvación. Aprendiendo a vivir sin ver. Arrepentido de que, sabiendo de tu cuidado Dios, la angustia me desbordó.
Y ya no más, con tu ayuda.
En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido, quiere que todos se arrepientan. Pero el día del Señor llegará tan inesperadamente como un ladrón. Entonces los cielos desaparecerán con un terrible estruendo, y los mismos elementos se consumirán en el fuego, y la tierra con todo lo que hay en ella quedará sometida a juicio.
2 Pedro 3:9-10 (Nueva Traducción Viviente)
¿Nunca te pasó de poner agua en el fuego para matear un rato, y sabiendo que no debe hervir, se hace eterna la vigilancia, para que en un descuido, rompa el hervor?
No es que calentó más en ese último segundo, es que acumulaba una fuerza de calor de inercia creciente. En ese segundo previo a la explosión burbujeante, le faltaba un sólo segundo para hervir.
En este verso se habla de la segunda venida y juicio condenatorio a aquellos que no hallan optado por arrepentirse de andar sin Dios. Pero lo podemos aplicar a otras promesas. La cosa se va gestando invisible. Sumando fuerzas. Multiplicando el estallido final que dará a luz el cumplimiento gestacional de la promesa.
Se que no es conveniente que salga un bebé de la matriz sin el debido desarrollo, pues complicaría su sobrevida. Y se que, por grande que sea la ansiedad de una madre o un padre, nunca desearían que nazca antes de tiempo.
Si pusiste semilla en tierra y no ves el brote, Dios lo está guardando de la destrucción.
Pero no hay nada más seguro en el universo que una promesa de Dios.
Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.
Romanos 4:16-17 (RVR1960)
Es por esto que a partir de hoy, si se cruzan nuestros caminos, me encontrarás acostado en un terrunio a pleno sol, tomando sombra, tan solo porque sembré una semilla de mostaza.

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