Un miércoles nos despertamos y vimos que en el lavadero se creó una réplica a escala de una catarata; se pinchó el termotanque.
Nos agarró flojitos de efectivo. Empezamos a averiguar la mejor financiación.
Eso nos llevó a descubrir que el máximo de cuotas, en este tiempo, no supera al de seis cuotas. Pero que, los fines de semana, hay promociones a doce cuotas y sin interés. Agua y ajo, aguantarse y a jorobarse.
Llamo el viernes, empezando esta modalidad crediticia, y pude comprar, a muy buen precio y financiado a un año;
¡ Pero la entrega es para el martes! ( ¡Bingo! )
Así llegamos a cumplir una semana calentando agua para higienizarse y lavar los platos.
La cosa está resuelta. Por mail me mandaron la factura electrónica. Era el dueño certificado de un flamante y nuevo termotanque de ochenta litros. Pero seguía enjuagándome con un tachito.
Habla la Biblia de Abraham, un viejito con una promesa de ser "padre de mucha gente".
Una promesa de su Dios infalible; pero al mirarse a si mismo, veía la inutilidad física para copular y, al mirar a su anciana y menopáusica esposa, no ayudaba a que lo movilizara a superar su condición.
Pero tenía una promesa certificada por la voz del Eterno.
Y yo con mi factura membretada no podía calentar nada más que mi mal carácter, pero me apasiguaba que esa certificación era fideligna y había sido acreditado el pago desde mi tarjeta. ¡ Era dueño del termotanque!
Pero al mirarme en el espejo del baño veía a un gordito con un tachito.
—No temas, Abram, porque yo te protegeré, y tu recompensa será grande. (Génesis 15:1b NTV)
Y al mirarse abraham ...se enojó.
—Oh Soberano Señor, ¿de qué sirven todas tus bendiciones si ni siquiera tengo un hijo? Ya que tú no me has dado hijos, Eliezer de Damasco, un siervo de los de mi casa, heredará toda mi riqueza. Tú no me has dado descendientes propios, así que uno de mis siervos será mi heredero.
(Génesis 15:2-3 NTV)
El viejo estaba como yo con el tachito, con grandes certificaciones positivas, pero con una sensación de frustrante espera. Y la realidad no le mostraba nada positivo.
Porque era real que era viejo y, posiblemente, con dificultades procreativas.
Porque era real que su mujer anciana demostraba fisiológicamente, que ya no nesecitaba métodos anticonceptivos.
Y porque era real que el próspero resultado de su esfuerzo no sería legado a su sangre, sino que un extraño, si se rifara la herencia, tenía todos los números.
Y yo con el tachito.
Después el Señor le dijo:Hay un punto donde te confrontás con dos realidades, una tremendamente e indiscutiblemente tangible ( yo sigo con el tachito); y otra, con una seria y confiable certificación de lo que se viene (una factura de una de las casas de electrodomésticos con mayor renombre).
—No, tu siervo no será tu heredero, porque tendrás un hijo propio, quien será tu heredero.
Entonces el Señor llevó a Abram afuera y le dijo:
—Mira al cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. ¡Ese es el número de descendientes que tendrás!
Y Abram creyó al Señor, y el Señor lo consideró justo debido a su fe.(Génesis 15:4-6 NTV)
Son dos cosas las esperadas:
Que se perpetúe el tachito o que me traigan el termo; que me muera observando la dentadura completa de la sonrisa de mi criado al heredar, o que mi satisfacción se concrete en mi muerte, pues veo que mi hijo no empieza de cero, sino que continúa mi propósito en esta tierra.
El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.
Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara.
Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,
plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; (Romanos 4:18-21 RVR1960)
La realidad nos plantea una ecuación lógica e irrefutable, si querés puede ser lo esperado, puede ser tu esperanza.
Pero Dios, en Jesucristo, nos dejó una garantía como adelanto de su Promesa de Eternidad con El.
y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió. (2 Corintios 1:22 NTV)
Hoy elijo creer mas allá de mi realidad, veo el anticipo de su plena manifestación Gloriosa, y me apego a eso como mi esperanza.
Siendo su enemigo, por haber hecho la mía sin considerar su opinion, en Cristo, hoy soy su hijo.
Y no me veo muy diferente que aquellos que no tomaron aún esta determinación, pero disfruto de mi Padre Dios, de su presencia y su afecto, manifestado tangible y fielmente. Vimos sanidad en nosotros y nuestros hijos. Apareció la provición milagrosa a tiempo. Y tenemos la certeza y la convicción de un acceso ilimitado a su persona eternamente. Y esto es solo un adelanto de lo que viviremos eternamente. ¡Te elijo Cristo! ¡ Aunque esté con "el tachito", decido creer y esperar en vos!!!
Jesús no es la única esperanza, pero es la mejor opción.
Yo ya espero en El, y disfruto de los beneficios. ¿ Y vos que esperanza elegís?
PD: Desde el jueves me baño en la ducha, por ahora dejé el tachito, y no lo extraño, jjajjaja.

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