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lunes, 28 de julio de 2014

¡QUE BUENA MANDARINA!



El cristiano, históricamente, ha tratado de humanizar a Dios, y esto es en el esfuerzo de comprenderlo y explicarlo. La intención puede parecer buena, pero la resultante es el minimizar su obra sobrenatural.
La actividad evangelística no queda fuera, Y pasa a ser una actividad de esfuerzo humano para transmitir ilógicas ideas en lo natural. Y frente a esta difícil empresa, con el objetivo de convencer a alguien, se le hacen recortes y adaptaciones al mensaje para que cuadre en una mente natural.
 Resultado : Se suprimen cosas como la justicia de Dios y Su Reino, que curiosamente es lo primero que se nos ordena buscar, para reemplazarlo por cosas mas “ comprables” por la gente. Y así desdibujamos, de una forma aceptable, la figura de Dios, que es Amor, pero obviamos que la manifestaciónde su amor es en el marco de su Justicia.
Pero esto estaría para abrir otra línea de razonamiento, y nos desviaríamos de lo que me interesa transmitir en esta ocasión.
 Evangelizar es una tarea sobrenatural.

 Se transmite un mensaje, pero es un mensaje nacido en el seno divino, y no es un mensaje solamente dialéctico.
Ya desde la iglesia de los hijos de los apóstoles, abrazando muchos una teología agnóstica y progriega, dejaron de lado esto. 
Al no poder explicar lo sobrenatural del mensaje, lo naturalizaron. Y, en verdad, resulta agradable al oído un mensaje naturalmente humanista, tanto como uno de cualquier personalidad de la historia.
Pero leamos esto que el Apostol Pablo nos dejó.
 Fui elegido para explicarles a todos el misterioso plan que Dios, el Creador de todas las cosas, mantuvo oculto desde el comienzo.
 El propósito de Dios con todo esto fue utilizar a la iglesia para mostrar la amplia variedad de su sabiduría a todos los gobernantes y autoridades invisibles que están en los lugares celestiales.  Ése era su plan eterno, que él llevó a cabo por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.
Efesios 3:9-11 (NTV)
¡Entonces no nos escuchan solamente personas!
Entidades espirituales están esperando que abramos la boca para entender la “multidiversificada” (traducción literal ITSH) sabiduría de Dios. Y es así que cobra sentido la verdad del poder del Mensaje.
Me imagino que, cada vez que se anuncia que se va a predicar el Evangelio, miles de principados, gobernadores y demás secuaces demoníacas se acomodan cual anfiteatro para saber algo de lo que Dios nunca les va a revelar.
 ¡Que desilusión, para estos, si obviamos al Espíritu de la Resurrección en nuestra tarea! Es como prepararse para ver una película multipremiada, y ver que es un verdadero bodrio.
¡Y cuanto más para todo lo que espera la manifestación de los hijos de Dios!
No racionalizemos el Mensaje del Evangelio. No pensemos el Mensaje. Transmitámoslo sin corromperlo en nuestra mente. Que predicarlo sea un acto de fe.
Curiosamente, Jesús, cuando simbólicamente quiere enseñar de la fe, habla de la semilla de mostaza. 
Y salgamos de este género de semilla que, hoy día, pocos conocen. pero pensemos en otra semilla; la semilla de mandarina. 
Si yo estuviese saboreando un gajo de este sabroso cítrico, y en un acto normal en esta tarea, escupo en mi mano una semilla de este fruto, para dártela diciendo : "te regalo un árbol de mandarina"; ¿Te estaría mintiendo?. En absoluto, pues esa semilla tiene el potencial para serlo. 
Así como menospreciamos esa semilla, por insignificante, así lo hacemos con el Mensaje de la Cruz y la Resurrección. No podemos ver en él el milagro del nuevo nacimiento, y nuestra falta de fe, nos lleva a naturalizarlo, para hacerlo "efectivo"; y en este acto, desposeerlo del toque sobrenatural de Dios.
Que no te encuentres sin fe en el poder del Espíritu de la resurrección al hablar la Buena Noticia, es mi objetivo y la mitad exacta de mi llamado. 


 Pues no me avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo, porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen, a los judíos primero y también a los gentiles.

Romanos 1:16 Nueva Traducción Viviente (NTV)






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