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lunes, 28 de julio de 2014

LA GLORIA, UNA FÁBRICA DE "SUPERHÉROES"

Tengo una habilidad que me molesta tener, y es de probada eficacia. 
 Esta habilidad innata, se hiperdesarrolló en mis años como vendedor, y me hacía más eficaz en mi tarea. Con este "don" prácticamente me meto en la cabeza del posible comprador, y le meto un gol de "arco a arco".
Veo a la persona y la saco. La interpreto a esta, y a sus intenciones, con un par de paneos. 
Y esto que en el mostrador de un local es una herramienta única, en el ámbito de la congregación es un constante dolor de cabeza (Demás está decir que renuncié a toda manipulación. Aún en mi tarea evangelístística me esfuerzo en no hacerlo).
Pero con mis hermanos, apenas me dan la mano y los veo a los ojos, intercambiando alguna palabra, es como una visión, y ya lo saqué. 
Alguno dirá que es disernimiento, otros dirán algo peor, pero es lo que me pasa. Y más de una vez se confirma lo que percivo. Y esto me genera un conflicto que más de una vez se me "pianta" y lo exteriorizo.
Y no puedo resolver algo que simplemente me pasa y debo aprender a gobernar, por que creo que puede ser un regalo de Dios. Y me propuse no volver a pelearme con lo que Dios me dió.
Pero ahora le descubrí otra vuelta de tuerca, que aunque lo que veo hoy en una persona puede ser real, lo que Dios hace en esa persona lo es más.


Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.

2 Corintios 3:18 (LBLA)


En la "congre", todos los que estamos expuestos a la Gloria de Dios, somos transformados, mutamos en otro estado.

 Y pasado un tiempo, vuelvo a estrechar la derecha, lo miro a los ojos, intercambio unas pocas palabras y, sorprendentemente, me encuentro con una nueva personalidad revelada. 

Y es ahí donde, en una introspección sincera, veo que mucho ha muerto del viejo Diego, observo el resultado de la exposición a su Gloria, cual radiación de un cómic que transforma un pibe común en un superhéroe, su gloria nos acerca a un "varón perfecto", a Jesucristo.

 


  Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.

Efesios 4:13 (NTV)


Aprendí a esperar al otro, tanto como El me esperó a mi.

 Pues la radiación de su Gloria, es una fábrica de Superhéroes. 

 


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