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miércoles, 6 de agosto de 2014

LA FIRMA





Hace un tiempo, una noticia terrible conmovió la opinión pública en Argentina; el hijo de una top model mató a tres obreros en la Gral. Paz; al quedarse dormido, embestirlos y aplastarlos, y esto,  pasando desfavorablemente la prueba de alcoholemia. 
La condena mediática no cesó por un tiempo, hasta que no generó más interés en este “circo romano” televisado.

Pero hace pocos días reflotó a la superficie noticiosa nuevamente.

Parece que una nueva ley de tránsito de la provincia de buenos aires habilitaría un acuerdo entre partes. Pero no solo en lo civil, sino que también en lo penal.
 Siendo de una familia adinerada, con $ 800.000 por muerto, según se dijo, y se levanta la causa y se archiva.

En lo inmediato la indignación mediática te contagia. 
Si tenés guita, pasás por una puerta amplia, y cual gambeta maradoniana, te deshaces de toda consecuencia de tu transgresión. Mientras el menos pudiente es digno de castigo. ¡Qué irónicamente  injusta es la “justicia”!

Pero frente a mi perplejidad, empecé a prestar más atención a este asunto. Y curiosamente apareció la madre de uno de los fallecidos en el hecho. Y vehementemente  se manifestaba en contra del cierre de la causa gracias a esta nueva norma de tránsito. Además declaraba que a ella, en su dolor, nadie se le acercó para preguntarle algo.

Frente a este indignante hecho, un doble atropello, físico y moral, en mi mente se disparó automáticamente una búsqueda del culpable.


-“¡¡ denme las cabezas de los legisladores provinciales que promulgaron tal aberrante normativa!!”


-“¡justicia por mano propia contra este chetito!”


Pero seguí escuchando a esta madre, y relataba que su hijo hacía unos años que estaba separado, que vivía con ella, pero que no estaba divorciado legalmente. Que la que aceptó este acuerdo fue ella, porque legalmente era su esposa. Y frente a esta realidad, la madre quedó presa de un dolor sin justicia. Y una imposibilidad de alguna satisfacción de justicia terrenal.

Y ahí descubrí al principal culpable de esto, y era el fallecido. Nunca resolvió su situación legal. Y la que tenía poder de firma, legalmente, era su ex esposa.

Tal vez, este pibe, nunca pensó morir sino de viejo, y se creyó tan seguro de esto que no arregló prolijamente sus papeles.

Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.                 Eclesiastés 3:11 (NTV)




Si te crees eterno, Dios mismo hizo un depósito de eternidad en tu corazón, pero te digo algo, en el plano de vida que estamos transitando, tenés una sola certeza, la muerte.


 Y así como cada persona está destinada a morir una sola vez y después vendrá el juicio,  Hebreos 9:27 (NTV)



Muchas cosas las dejamos para mañana, pero resolvé hoy lo que mañana, tal vez, no puedas resolver.

 Al probar Jesús el vinagre, dijo:
—Todo se ha cumplido.

Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu. Juan 19:30 (NVI)

No hay trámites, ni esfuerzo alguno que hacer. El sacrificio de Jesús en la cruz fue plenamente suficiente. Y él lo declaró, está todo hecho.

No le des derecho legal por tu eternidad a otro que no sea aquel que resucitó.

 Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:9 (RVR1960)

Hoy es el día de reconciliarse con Dios a través de Jesús, después no le eches la culpa a nadie, es tu decisión. Y dese allí disfrutar de una amistad eterna con tu Padre celestial.

 »Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16 (NTV)






















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