El evangelismo personal es una actividad sobrenatural. Y como toda actividad natural, lo sobrenatural, también se mueve por leyes y/o parámetros establecidos. Aquí vemos como magistralmente nuestro Maestro y Salvador les habla a personas acostumbradas a la actividad agraria y hace un parangón desde lo natural y hacia lo sobrenatural.
Vemos tres actores principales:
_ Un agricultor_ Una semilla_ La tierraDe estos tres, hay solo dos que tienen una actividad continua e interdependiente:
#1-La semilla, que pasa de semilla a “hoja, luego se forma la espiga y finalmente el grano madura.” Y esto hace que esté preparada para el próximo ciclo. Y no es más que vida latente.
#2- La tierra. Por definición es “humus”. Y no es más que muerte en su máxima descomposición.
Del sembrador, una vez hecha su actividad propia, si duerme o está despierto no influencia a las otras dos.
Lo curioso es que cuando dice de la tierra, produce las cosechas por sí sola, en el original es “automatos”, raíz de la palabra castellana “automáticamente”.
Y esta es la clave del milagro del mensaje o kerigma. Es una semilla que cuando toca la tierra, el estado estable de máxima descomposición, desata un proceso automático.
¿Crees en milagros?; actuá en el más grande de todos. El milagro del poder de la resurrección en la proclama del mensaje de la Buena Noticia. El milagro de la humildad de entender que el poder está en el mensaje de la Cruz y resurrección de Jesús, y que vos hasta podés, luego de soltarlo, echarte a dormir, porque se activa un proceso automático de gestación de vida en la muerte.
Siembra, pues, como decía Pablo:
Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
1 Corintios 3:7 (RVR1960)
Ya no depende de tu pericia o habilidad, es un proceso sobrenatural que activa principios automáticos en el alma de la persona, sembrá y regá; predicá y discipulá, y si te dormís o no, el crecimiento es automático.

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