El ángel de Dios se le apareció a Gedeón y le dijo:
— ¡Qué fuerte y valiente eres! ¡Por eso Dios está contigo!Gedeón le respondió:—Perdón, señor, pero si Dios está con nosotros, ¿por qué nos pasa todo esto? ¿Por qué no hace milagros como cuando nos libró de Egipto? Nuestros antepasados nos han contado las maravillas que Dios hizo antes; pero ahora nos ha abandonado, nos ha dejado caer en manos de los madianitas. Entonces Dios mismo miró a Gedeón y le dijo:—Pues eres tú quien va a salvar a Israel del poder de los madianitas. Además de tus propias fuerzas, cuentas con mi apoyo. Gedeón le preguntó a Dios:—Pero mi Dios, ¿cómo podré librar a los israelitas? Mi grupo familiar es el más pobre de la tribu de Manasés, y yo soy el menos importante de toda mi familia. Y Dios le contestó:—Podrás hacerlo porque yo estaré contigo para ayudarte. Derrotarás a los madianitas como si derrotaras a un solo hombre. Entonces Gedeón se dirigió al ángel y le dijo:—Si cuento con la aprobación de Dios, dame una señal de que realmente es él quien me ha hablado. Jueces 6:12-17 (TLA)
Este contrapunto, entre Dios y el agobiado Gedeón, a las claras muestra la diferencia de visión entre un hombre cansado y el Creador. Pero acentuada exponencialmente al referirse el Señor a uno mismo. El ya te ve guerrero y esforzado; vos te ves acabado y bajoneado; El te ve como salvador de una generación con su apoyo en esta tarea; vos te ves insignificante frente a la inmensidad de la empresa a resolver.
Y mientras escuchás, mirás para atrás, a tu familia y sus desaciertos históricos, que como fantasmas amenazantes se quieren materializar en tu hoy, pero, a pesar de esto, Dios te ve derrotando a todo lo que se te cruce, y te ve haciéndolo con la facilidad de una pelea a la salida del “cole”.
Y así nomás no se entregó Gedeón a la visión divina, pidió sus pruebas del caso, pero eso no es el tema de hoy, lo podés seguir estudiando vos. Pero en cuanto lo hizo, todo se volvió más y más loco.
Empezó a restarle hombres para pelear contra los madianitas, hasta llegar a ser tan solamente trescientos. Pero ese no es un dato menor, del otro lado del campo de batalla había más de ciento treinta mil hombres. Los recursos de Israel, treinta y dos mil hombres, ya eran insuficientes, ¿pero sólo con trescientos?, ¿¡me`tás cachando!?
Pero algo le pasó a Gedeón en este proceso, del cual hoy veremos tan solo el resultante final.
Gedeón dividió a sus hombres en tres grupos, y les dio trompetas y cántaros vacíos. Dentro de los cántaros pusieron antorchas encendidas. Después les dijo: «Al acercarnos al campamento madianita, fíjense en mí y hagan lo que me vean hacer. Cuando mi grupo y yo toquemos la trompeta, ustedes también hagan sonar las suyas y griten: “¡Por Dios y por Gedeón!”» Gedeón y los cien hombres que estaban con él se acercaron al campamento poco antes de la medianoche, cuando estaba por cambiar el turno de la guardia. Hicieron sonar sus trompetas y rompieron los cántaros que llevaban en las manos, y los otros dos grupos hicieron lo mismo. Con la antorcha en la mano izquierda y la trompeta en la derecha, todos gritaron: « ¡Al ataque! ¡Por Dios y por Gedeón!»
Jueces 7:16-18 (NTV)Al principio vemos al más pequeño de la familia más pequeña, y aquí, en los albores de una gran victoria milagrosa, al segundo de Dios. Y no fue una actitud de soberbia, fue una actitud de confianza y obediencia.
Dios le había dicho:
—Pues eres tú quien va a salvar a Israel del poder de los madianitas. Además de tus propias fuerzas, cuentas con mi apoyo.
¡Era una sociedad de hecho!, y esto es lo que Dios pretende.
Y Jesús, siendo Dios, como hombre se hizo ejemplo de esto.
Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Juan 12:49 (RVR1960)
Y también dijo:
«Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece. Mateo 5:3 (NTV)
Dispongámonos a entender que el Creador nos quiere hacer partícipes de su autoridad y poder, como su segundo, como su socio. (Ojo, si queremos ser el primero, quedamos afuera del Reino)
Y hasta en el último libro de la Biblia se anuncia esta sociedad.
Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron.Y no amaron tanto la vida como para tenerle miedo a la muerte. Apocalipsis 12:11 (NTV)
Y en la próxima batalla, con las matemáticas marciales en mi contra, me encontrarán gritando como un loco, y diciendo:
“¡¡¡En el nombre de Jehová, y en el nombre de Diego!!!”
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