De Gat, David se fue a la cueva que está en Adulam. Cuando sus hermanos y familiares lo supieron, fueron a verlo. Ese día también se unieron a David como cuatrocientos hombres. Todos ellos eran tan pobres que no tenían dinero para pagar sus deudas. Además, eran gente que sufría mucho y que ya no quería seguir viviendo así. De modo que David llegó a ser su líder.Samuel 22:1y 2 (TLA)
Para
liderar un grupo exitoso, si tomamos como base argumental estos pasajes,
debemos comenzar con un grupo que ha fracasado en todo, así como uno a
fracasado en todo, y por esto mismo, dándole el principal lugar de autoridad a
Dios, que no se dé un paso sin consultarle. Y en esto David no fallaba; tal vez
en casi todo lo hacía, pero en esto no.
Y
estos ingredientes, un grupo de fracasados, guiados por un fracasado que confía
en Dios, da como resultado un grupo de valientes, guiados por un rey.
(Ver 2 Samuel 23:8-39)
¿Y cómo puede ser que llegaron a tal transformación?
Por la simultaneidad de la vida por la fe.
Bueno, es una teoría mía, y seguro que, como tal, no es de aplicarse a la generalidad de los casos y personas que están en el servicio, pero yo lo probaría al menos.
Pensalo, personas endeudadas, temerosas de ser atrapados y esclavizados ellos y sus familias. David, un tipo perseguido por un reino, se les propone como líder, y yo cantaría emulando al Puma:
♫♫ líder de ti, líder de mi, líder de nada ♫♫
Pero empezó esta asociación, comenzó a gestarse un cuerpo con una cabeza que consulta a Dios.
Hace poco se me reveló la interpretación de “pobre en espíritu”, el que no puede hacer nada sin Dios. Pero nada, ni siquiera aquello que hacés de taquito. Nada sin Él.
«Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece. Mateo 5:3 (NTV)
No se trata de lo que tengo, ni de lo que adolezco. No pasa por capacidad financiera ni cultural. Pasa por saber que nada puedo sin Él.
Miremos a alguien más, que no estaba adeudado, ni perseguido, pero su condición no mutaba su ser. Su identidad era su dependencia de Dios, no sus límites.
...orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.
Efesios 6:18-20 (RVR1960)
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