Me gustaría verme reflejado en las virtudes de los
prominentes hombres de Dios, pero en cambio me identifico, muchas veces, con
sus agachadas.
Es como a muchos les digo, cuando me toca compartirle el
Evangelio: “nunca te identificás con el malviviente, sino con el héroe
protagonista de la película”, y que eso nos lleva a creernos dignos y probos,
cuando la verdad bíblica nos clasifica, antes del arrepentimiento, como
alejados, destituidos y enemigos de Dios. (1)
Y en esta óptica que me invade, lo veo a Pedro en una pugna
mental entre la obediencia sincera y los temores de la “matemática” de la
experiencia propia. ¿O creés que cuando
le dijo que se quedaría con El hasta la muerte mentía?, no pudo hacer lo que
sinceramente quería hacer.(2)
Por ejemplo, en medio de aquella tormenta (3), y sabiendo que en
tormentas similares, colegas de la actividad pesquera habían muerto, cuando vio
a uno que podía caminar sobre el agua, supo que esta era su salvación (tené en cuenta
que no había salvavidas).
Su experiencia le sirvió, caminó sobre las aguas embravecidas.
Hasta que empezó a mirar hacía sus lados, y su experiencia en los mares le
infundió temor. Y el temor lo zambulló en el agua.
¿La experiencia sirve?, a veces sí, y a veces no.
En otra circunstancia (a), antes a esta ocasión, Jesús predicó a
una multitud sobre la barca de Pedro, que pacientemente disfrutó del sermón del
maestro, y con una noche infructuosa de trabajo encima.
Me imagino que cuando
dijo Jesús, como todo predicador, que ya estaba terminando, el agotado Pedro
tenía pensamientos esperanzadores acerca
de su cama suave para descansar. En cambio,
Jesús lo mira, y le dice,
(1) Romanos 3:23 - 5:10
(2) Lucas 22:33
“Pedrito, gracias por la barca, ¿vamos a pescar?”.
Y aparece su experiencia:
“¡de día no se pesca, además pesqué toda la noche, que es cuando se acostumbra pescar, y no pesqué nada!
Pero me impactó tu palabra, y si vos lo decís, en tu nombre voy.”
Su experiencia es real, pero no es una verdad absoluta, pues
cada día es distinto y con otras variables que afectan los resultados.
De la experiencia no se puede hacer dogma o doctrina.
De lo que dice Dios
si, por que es verdad absoluta.
¿Oraste por enfermos?, nadie se sanó.
¿Qué dice Dios?, el que cree, impondrá manos, y se sanarán. (4)
¿No será que miramos más nuestra experiencia que Su Verdad?
Caminemos en Su Verdad, no en nuestra experiencia. Ayudanos
Espíritu Santo, revelanos tu verdad para caminar sobre las tormentas de la
realidad. Amén.
(1) Romanos 3:23 - 5:10
(2) Lucas 22:33
(3) Lucas 5:1-11
(4) Marcos 16:17-20

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