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martes, 20 de mayo de 2014

SOFISTICADAMENTE INCOMIBLE ("facciamo la pizza")

Ayer por la noche, mientras cursaba la sobremesa familiar dominguera, veíamos la edición de "masterchef" de Argentina. Plato del día, pizza.
Y el objetivo en cada desafío es el de  destacarse y no ser así  eliminado; y cada participante corre en pos de esto. Y pasa a ser este el objetivo de cada cocinero amateur en sea gesta.
Para esta emisión, vinieron tres maestros pizzeros a aconsejar y supervisar esta instancia de la competencia.
¡Y manos a la obra!
Preciosas ideas de cómo cubrir una pizza (Algunas dignas de incarle los dientes)
Distintos fiambres unas; otras con salmón o zuccinis; chorizo con parmesano, y hasta una con higos y jamón crudo (no me la imagino tanto, pero ma animaría a  arriesgarme a probarla).
La mayoría de las devoluciones de los "chefs-jurados", no se centraban en la cubierta, sino en la masa. 

Y la devolución que más me sonó, fue la que dió uno de los más parcos del jurado, y decía algo asi: - "...por qué le ponés tanta sofisticación a algo tan sencillo, si la base de una buena pizza es una masa lograda".
Dos con la masa cruda, dos con la masa sin leudar lo suficiente, un par con galletas marineras con algo arriba, pero eso si, o recargadísimas, o con elementos gourmet que quieren marcar tendencia.

 ¡¡¡Pero no eran pizzas!!!
¡¡¡Porque si está cruda la masa, si no leudó o si es un biscocho, aunque le pongas muzzarela y tomate, no va a ser una pizza!!!
Y pensaba como hacemos las cosas, buscamos grandes innovaciones, originalidad, dejar nuestra impronta. 

Nuevas revelaciones y poderosas manifestaciones. ¡Y yo tambien quiero todo esto! Pero encuentro luego insípidos resultados.
Si había uno que tenía ductilidad para adaptarse a distintos oyentes, este era el Apóstol Pablo. A paganos y a hebreos, a lavanderas y a reyes, con todos podía hablar de igual a igual. A los quince ya se sabía la ley y los profetas de memoria. Formado entre los mejores de su época. Cultivado en la cultura Helénica. Y además de todo esto, era de la tribu  de Israel con más pureza racial. Era demasiado "sofisticado" para su época.
Y sino miremos a Jesús. Reconocido Rabí, que desde su temprana edad asombraba a Maestros consagrados. Conocedor de la Ley y los profetas, participante activo de las actividades litúrgicas de la actividad religiosa Judía. Y si no fuera esto poco, identificado públicamente por el Creador como su propio hijo. Mucho condimento exótico para su era.
Pero el condimento no era todo. De Jesús sorprendía que no enseñara sin autoridad, tal como lo hacían los otros religiosos, porque como base tenía una vida que sostenía cada una de sus palabras. Además, pudiendo lucirse como un Rabi respetable, hablando en  hebreo y no juntándose con los despreciados, elije hablar en arameo, un lenguaje popular; y basar todas sus enseñanzas en aspectos de la vida cotidiana de sus oyentes.
Y Pablo, con toda su vida de estudio y dedicación, ¿ sabés que hizo con eso ?

 Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo.(Fil 3:8- NTV Nueva Traducción Viviente)
Sí "facciamo la pizza", la masa es la base. Es el fundamento incondicional que la define como tal. Lo de arriba no es definitorio en absoluto. La masa es la diferencia entre una tarta y una pizza, no la cubierta o los ingredientes del relleno.
Así también lo que nos define como Cristianos, no es nuestro "currículum", nuestros congresos, seminarios, talleres, ni nuestros dones y habilidades, o alguna otra cosa. Son sólo sofisticados condimentos
Nada tiene valor para hacernos calificar y "ganar a Cristo".
La pizza es definida por su masa, y el cristiano por Cristo. Así de simple.

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