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lunes, 15 de septiembre de 2014

EVANGELISMO PERSONAL # 3 : ♫♫♫ EL TIEMPO ESTÁ DE MI LADO ♫♫♫.... NO MICK, NO LO ESTÁ.

La diferencia entre el evangelismo personal en tu “lugar de pesca” y el evangelismo corporativo de la Iglesia es el tiempo. Frente a un encuentro ocasional en la calle, es urgente presentar el mensaje de salvación, tal vez nunca más veamos a esta persona; en cambio a un compañero de trabajo lo veríamos mañana.
Es por eso que podemos darle, a la persona que comparte con nosotros, la oreja. El encontrar alguien que te escuche, en este mundo que se mira el ombligo, es una rareza. Y abriría puertas de confianza para aconsejar respetuosamente con la Verdad que libera. Igual podés ser rechazado, pero como Hijo del Creador, debes hacer llover sobre justos e injustos (Mateo 5:45). Y esto también sorprende, pues nadie hace algo sin esperar nada a cambio. El evangelista personal solo obedece en la siembra, es un obrero funcional al mandato. No es más que eso. Pero para lograr salir del egoísmo natural del ser humano, precisamos haber pasado por el nuevo nacimiento y entrar en un proceso sobrenatural, para ser como nuestro Padre celestial. Y esto es un proceso de fe, y como la fe es acción, y “el movimiento se demuestra andando, pues andemos”, como hijos de luz. Y algo que cambió mi actitud en mi cotidianeidad con respecto a compartir el evangelio a mi entorno, fue el hecho de participar en "evangelismo urbano", la actividad corporativa de mi congregación. Lo asumí como un lugar de entrenamiento.
Te cuento un ejemplo personal. Mi personalidad es muy para adentro, la introspección es mi deporte preferido. Un día me encontré con un vecino que había sido rechazado por su familia en una situación que estaba viviendo. Y el Espíritu me marcó esta situación y la necesidad de contrarrestar esta herida con aceptación desinteresada. Y le dije algo así, luego de escucharlo: “mirá, aunque vos no vengas nunca a la iglesia, nosotros te vamos a ayudar.”

Y en este caso en particular, el y su familia están congregándose y aceptaron a Cristo como su Salvador y Señor. Pero si así no hubiere sido, mi tarea no sería sin fruto, pues el fin de mi tarea no es convencer, pues es responsabilidad del Espíritu (Juan 16:8). El fin de mi tarea es hacer la Tarea.
Y, para cerrar, lo que iguala al evangelismo corporativo con el evangelismo personal es el tiempo. Pues realmente no sabemos si nos vamos a encontrar con nuestro compañero el día de mañana. El ayer no gobernamos, y el mañana tampoco. Solo se nos delegó el hoy. Y hoy es el día de salvación (2 Corintios 6:2).


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