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martes, 16 de septiembre de 2014

¡ que ganas de tirar la toalla!

¡Cuántas veces quise tirar la toalla!
Muchos no lo saben, pero ya varias veces presenté la renuncia a mi tarea frente a mi pastor. Muchas más frente a mi mujer confesé mi intención firme de dejar mi responsabilidad.  Pero ninguno me la hizo fácil, ninguno me la aceptó. (Espero no se arrepientan)
Y entendeme bien, no hay vanagloria en lo que te voy a decir. 
Durante más de un año, perseveré en ir a la calle a hacer evangelismo cara a cara, solo.  Y muchos palmearon mi espalda, felicitándome por mi perseverancia. Y paralelamente andaba de renuncia en renuncia fallida.
No es una de mis pocas virtudes la perseverancia.
Y hoy nuevamente estoy cansado. Parece que las horas de sueño no existieron. 
Y me encuentro con gente que quiere que ore por ellos. Veo gente que escucha lo que hablo con atención. Gente que lee lo que escribo. Y me pregunto ¡¿creen que no lucho contra esto?!
Miro hacia atrás, y veo un desastre sin Dios. 
Y hoy cierro los ojos y entro confiadamente a su presencia.
Pero hay tanto para corregir, tanto por ordenar. Y lo único que me baja la ansiedad, son los milagros en mi personalidad y mi carácter. Pero falta mucho, y no lo puedo ocultar, y menos a los míos.
El cansancio físico ni se compara a los momentos en que mi alma se angustia. Pero el reconfortante toque del Papá del cielo, me limpia de cargas.
Una vez uno me declaraba su intención de predicar “en el Espíritu”, y luego de escucharlo un rato, le dije que así lo hacía yo. Pues evidentemente cuando salgo no lo hago con el alma, pues me gustaría ver una de tiros; y menos con el cuerpo, porque quisiera ver esa peli en un sofá. Así que por descarte lo hago en el espíritu. (Del otro lado; cri, cri, cri)
Y pienso en Elías, como podría hablar de cualquiera  que menciona la Biblia, pero este tuvo ganas de morirse. Se declaró abandonado  frente a Dios mismo, pues realmente se sentía solo. No exageraba, era su percepción de la realidad. Y para él era tan concreta su realidad como lo era la roca de la cueva que lo contenía.


 Elías era tan humano como cualquiera de nosotros;… Santiago 5:17a (NTV)

Pero algo pasa cuando no das más, no sé qué es, pero ese vacío doloroso activa algo. Esa nada es inflamable.


…sin embargo, cuando oró con fervor para que no cayera lluvia, ¡no llovió durante tres años y medio! Santiago 5:17b  (NTV)

Y mientras bocetaba estas ideas, en un estado paupérrimo, de repente tuve la oportunidad de predicar abiertamente a un amigo del trabajo, y sentí el fervor del Poder para ser testigo, y sentí palabras en mi boca que no salían de mi mente. Palabras que pueden detener la lluvia, Poder de Resurrección, el Poder del Creador.







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