En las décadas del 60 y 70, era común encontrarse con
jóvenes idealistas que declaraban profusa y enfáticamente, “la imaginación al poder”.
Era una época de intuición, y muchos en esa búsqueda sincera
pero a ciegas, se encontraron con estimulantes, ideales guerrilleros, y
religiones esotéricas. Se perdió una
generación preciosa que en manos del Espíritu Santo, hubiera sido factor de un
cambio radical para este mundo.
Pero esa generación pasó. Y hoy somos más pragmáticos,
necesitamos saber como funciona, que nos den pasos. La intuición esta anulada.
Si hoy te digo: dibuja una vaca, no vas a necesitar verla
para hacerlo pues, aún con un rudimentario trazo, harás los cuernos, puesta en
sus cuatro patas y la ubre colgándole.
Pero si te pido me ilustres un ornitorrinco, hay más
posibilidades que no sepas de que se trata, tal vez por no ser algo que se vea
tan comúnmente como a la proveedora de leche.
Cuando los arresten y los sometan a juicio, no se preocupen de antemano por lo que van a decir. Solo hablen lo que Dios les diga en ese momento, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo.
Marcos 13:11 – NTV
Esto, si no lo contextualizamos, nos hace entrar
en una comodidad peligrosa, viviendo lo espiritual como unos hippies
setentosos.
A los que les hablaba esto era a judíos, que
conocían la Torá, y que habían sido discipulados por Jesús, dándoles el
verdadero significado de las Escrituras.
Y aquí me es necesario conceptualizar algo.
Cuando la Palabra dice con respecto a si misma que es la palabra o escritura,
suele usar dos expresiones en el original:
- LOGOS (el todo escritural, toda La Palabra)
- RHEMA (la porción revelada por Dios para la circunstancia específica que se esta transitando)
No podés intuir el RHEMA para una persona, si en
tu interior no vive el LOGOS.
Si nunca viste una foto o video de un
ornitorrinco, jamás podrías imaginar uno para esbozarlo en un papel.
Para vivir en revelñación profética al
evangelizar, debés manejar los componentes de la buena noticia, la obra de la
Cruz y la Resurrección de Jesucristo; LA EXPIACIÓN.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario