El domingo me regalaron una remera con la impresión de Juan 14: 6. Y desde allí, un verso bíblico que tanto cito cuando hablo de Cristo, se empezó a vivificar ante mis ojos, o mejor dicho, mis ojos cobraron vida y lo empezaron a ver. De entrada la expresión “Yo soy”, nos remite a la presentación del creador frente a Moisés. El famoso tetragramatrón, que castellanizado es Jehová. Y que denota la sempieternidad de Dios, que siempre existió, y que lo hará por siempre. Ya allí se habrán sorprendido los discípulos, pero encima le agrega, “el camino” Jesús, el Cristo, el Mesías, era también camino. Te traicionan, miro como Él reaccionó, y trato de entrar en el zurco marcado. Soy tentado, miro como Él reaccionaría, y me acomodo al carril que Él anduvo. Paso necesidades, y me veo en su andar, y me empecino en calzar el riel de la vía que el Salvador transitó. Uno piensa en una ruta, en una vía estática que nos lleva desde un punto a otro. Pero, lo curioso es que los caminos, como lo dice el Nano Serrat, se hacían al andar. No había rutas, recién con el desarrollo de la conquista imperial romana, se empezó a conocer vías para transitar. Es por esto, que debemos desechar las impresiones mentales que nos inundan frente a la expresión “camino”, y disponernos a adaptarnos a la concepción de esta palabra en la época Lo que significa en el idioma original, en una de las acepciones ,es “el viaje” , “un modo de vida”, o podemos también decir, andar el viaje junto a Cristo, pues Él es el viaje, y él es mi modelo vivo en mi. Ya Cristo, no es un molde estático para esforzarse en encajar en Él, es el viaje mismo.
Nuestra inútil carga religiosa, para encajar en un molde, nunca fue necesaria, el punto de partida y de llegada es Cristo, pues Él es el viaje.
Cuando veía las últimas versiones de Star Trek, de los tremendos efectos especiales digitalizados, cautivante acompañamiento a una historia, a un guión apasionante. La humanidad conquistando “La última frontera”. En un paralelo mental, veo que con la misma pasión y asombro, veía la serie setentosa de la misma historia, en planetas hechos de tergopor, y de extraterrestres de goma espuma. Y aunque el asombro es el mismo, el estándar de expectación varía con las variaciones técnicas logradas para mejores efectos de visualizaciones. Ayer en un momento de oración tuve una visión, y los que me conocen saben que este don en particular no es en el que más fluyo. Veía humo y oscuridad. Empecé a declarar luz, acordándome del principio vector del Génesis. Primero luz, y después ordenamiento del vacío desordenado. Le pregunto a Gladys, mi esposa, y había visto lo mismo (Tampoco es algo que nos pase muy seguido) Y empezó la guerra, un momento glorioso de apertura de los Cielos. El infierno se desgranaba por el poder del Nombre de Cristo. ¡¡¡Hermosa Victoria en el nombre de Cristo!!! Y, luego de una tremenda guerra en los aires, tuve otra visión. Una nube más alta, translúcida y luminosa. El humo era imitación, tal vez ya no de tergopor o goma espuma, como la vieja serie; ahora más sistemática, más eclesiástica, más sofisticada; pero seguía siendo una falsa nube de Gloria, solo artificio de lo Real. Nuestras exigencias como congregación han subido, la tecnología es más accesible. Pero no compremos humo, porque hasta el día de hoy, no hay registro témplico tan espectacular como el Templo salomónico lleno de la Shekináh, y de la gloriosa revelación de Su presencia.
Me imagino una escena, un hombre de áspero gesto, brazos cruzados y mirando un teléfono. Y cada tanto refunfuñando así, “¡no me atiende!”. Nunca marcó un número ni descolgó el teléfono, pero sigue enojado en su inacción. ¡Que locura! ¡Qué falta de lógica! Si querés que te atienda, lo razonable es levantar el tubo, marcar el número del destinatario y, luego de un par de tonos de llamada, es casi seguro que sería atendido. Pero lo que nos parece una estupidez, en otra circunstancia lo practicamos. Pretendemos torcer el diseño de Dios por nuestro estado de estupor, timidez o egoísmo. Hablamos, adoramos, cantamos, generamos ámbitos. Tenemos lo necesario para una buena comunicación del Padre con las personas por las que Cristo murió. Pero no levantamos el teléfono para llamar. ¡¡¡Sin llamado nadie atiende!!! El diseño de salvación es por medio de un mensaje, dado por personas redimidas, rescatadas, reconciliadas, y empoderadas para ser TESTIGOS. Gente que hable, y llame, para que contesten o no. Pero el “ring”, debe sonar. En toda reunión pública, como todo culto donde el ingreso de personas sea irrestricto, no debemos esperar que el Espíritu santo hable, esa tarea nos fue conferida a nosotros. Querer cambiar el diseño del evangelio, es igual a pretender cambiar el diseño de un teléfono. Aun los aparatos más modernos requieren el accionar de uno mismo para ser útiles comunicadores. No nos engañemos más, si querés que las personas respondan a Cristo vos, Iglesia, tenés que llamar.
Estaba pensando en la Iglesia y su influencia. Me acordaba de la primer congregación en Jerusalén; vivían todos juntos y en comunidad. Hasta que Dios los dispersó con la diáspora generada por el Imperio Romano. Y desde ese momento, vemos simples servidores de mesa siendo transportados al desierto para hablarle a un eunuco. Y me sobrevino una imagen en el Espíritu, la de una implosión de un edificio. Se ponen los explosivos de tal forma, en las columnas y soportes, y se detonan en una cronología precisa, para que se puede derribar un edificio enorme y sin afectar a nada alrededor. Y así veo la Iglesia por momentos, en una detonación controlada, en un avivamiento de congresos y plenarias, poniendo la Iglesia “dinamita" en ámbitos controlados y de delimitada influencia. Y me imagino esa misma "dinamita" del Espíritu detonándose libremente en la sociedad, quebrándose en esquirlas de vida, en la muerte y resurrección de Cristo, reconciliando Cielo y tierra, y deshaciendo las obras del enemigo, y se que así afectaríamos a nuestro entorno poderosamente. Un avivamiento real, un poder real, un mensaje que proclamar sin techo. Una sociedad transformada y el cielo llenándose de hijos.
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."
Juan 1:14 RV1960
Muchas veces me acusaron de tener un mensaje agresivo. Y no es el mensaje, es mi personalidad confrontativa la que acentúa la violencia del Amor de Dios en la persona de Cristo. Tal vez a un adorador le resulta más fácil mostrar la dulzura de la persona de Jesús en una suave melodía. Pero resulta que si vemos los evangelios, nos encontraremos con un Cristo confrontativo y casi insultante, como para apoyar al evangelista. Y también, si buscamos encontrarlo, veremos a un dulce maestro que conformaría la cosmovisión del salmista. Vemos, por un lado, al que le dice víboras, a unos, y perra, a otra; y, al mismo tiempo, podemos encontrar al que se deja rodear los niños y al que permite que su joven discípulo se recueste en su pecho. Pero en el verso que antecede a estas líneas lo clarifica. Cuando dice lleno, en el original es "completo", como la idea de plenitud absoluta, integralmente equilibrada, entre la gracia (caris; regalo, don, gratis) y la verdad (aletheia; lo verdadero, que no esconde nada). Es como decir que estaba completo de negro y de blanco, pero sin convertirse en gris. La descripción de Juan es que El Hijo de Dios mostraba atributos visibles (gloria) perfectamente convivientes en su persona. Una veracidad congruente a su justicia, y un amor de dádivas inmerecidas coherente a su gracia; y estas absolutas y definitorias características, conviviendo perfectamente en el cuerpo y la mente de este Cristo encarnado, que Juan, nuestro expositor y testigo presencial del Mesías, nos describe tan claramente. Y haciendo una traslación a las características del Cristo encarnado hoy, para verlo, necesariamente, debemos ver a la iglesia, su cuerpo. Y lo que con tal naturalidad vio Juan en Cristo, esa dualidad conviviente entre gracia y justicia, entre dulzura y asperezas, hoy nos hace intolerantes al verlo en la Iglesia. ¿Cómo un evangelista o un profeta no se vería compelido a declarar la verdad sin filtro sin sentirse en falta si no lo hace? ¿Cómo un salmista no declararía los beneficios de la dulzura y ternura paternal del Creador? Pero nuestra intolerancia no nos deja ver ni discernir el cuerpo, que es Cristo en la tierra, y que tiene la misma gloria… “gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”.
" Jesús se dio la vuelta, miró a sus discípulos y reprendió a Pedro: «¡Aléjate de mí, Satanás! —dijo —. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no del punto de vista de Dios." ( Marcos 8:33 - NTV)
En un mismo párrafo, nuestro Señor Jesucristo, le habló enérgicamente a dos personas. Una entidad que influenciaba a Pedro y al mismísimo Pedro. La cuestión "positiva" es que Pedro era un tipo sensible a ser influenciable. La "negativa", es que Pedro era un tipo sensible a ser influenciable.
"Simón Pedro contestó: —Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente Jesús respondió: —Bendito eres, Simón hijo de Juan, porque mi Padre que está en el cielo te lo ha revelado. No lo aprendiste de ningún ser humano."(Mateo 16:16-17-NTV)
La sincera amistad de Simón con su Maestro le abrió las puertas del Cielo hacia una revelación que daría fundamentos a la Iglesia hasta hoy. Pero así como se había abierto a una plena influencia del Padre, Creador del universo, existía una puerta trasera por donde la influencia de el mentiroso y padre de mentira se abría colado; "... Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no del punto de vista de Dios". Nuestro punto de vista, el lugar desde donde vemos las circunstancias, abren las puertas a las influencias que nos gobiernen. Veamos y actuemos como parados en las realidades celestiales juntamente con Cristo, y viviremos el Cielo en la tierra.(Efesios 1:3)
Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. Génesis 28:12-16 (RVR1960)
En una charla con nuestros pastores, hace un año aproximadamente, y hablando de finanzas, Adriana hizo una pregunta ilustrativa y certera: “- ¿ De quién es la culpa de tus problemas financieros?”, a lo cual no pude responder otra cosa que “sólo mía, de mis malas decisiones”. Jacob perseguido, preso de soledad y desprotección, oprimido por la falta de estructura familiar (en especial materna). Y si le preguntaran el por qué estaba pasando esta disyuntiva circunstancial, no podía decir que el responsable no era alguien más que él mismo. Durmiendo en una cama de piedras. Es más un par de versos anteriores dice que “Salió, pues, Jacob de Beerseba (un lugar de juramento o promesa certificada), y fue a Harán (un lugar asolado). Y cuando estás pasando por este tipo de circunstancias, la tristeza y la soledad se hacen presentes. No hay pensamientos prometedores, ni aun forzando la mente. Y en esta intentona forzada por pensar en lo positivo de la bendición, tan solo un cansancio extremo te invade. Y hasta ese momento la bendición es literal y abstracta, pues es el "bien decir" acerca de uno, de parte de Dios, y tan sólo parecen ser palabras. Y ni sueños te quedan, pero si ganas de dormir. ¿Cama?, no hay. ¿Almohada?, una roca. Sueño, mucho. Y si querés recuperar los sueños, hay que dormir un poco. Y veremos cómo nos ven. ¿Importa saber que Dios está? Está bueno. ¿El saberlo afectaría positiva o negativamente su obrar? Se ve que no, pues era proactiva la actitud del Padre y sus ángeles. Subían y bajaban sin siquiera Jacob estar consiente, aún, de esto. Pero el secreto es que, lo que el Padre “bien dijo” acerca de nosotros, no son solo palabras, es semilla viva y eficaz.
Jesús también dijo: «El reino de Dios es como un agricultor que esparce semilla en la tierra. Día y noche, sea que él esté dormido o despierto, la semilla brota y crece, pero él no entiende cómo sucede. Marcos 4:26-27 (NTV)